Conclusiones (en alimentación) de mis vacaciones

Conclusiones (en alimentación) de mis vacaciones

Todo llega a su fin aunque nos parezca mentira. Hace mes y medio salí de casa a las 6 de la mañana camino de unas vacaciones más que ansiadas. Nos íbamos con nuestra enana a un hotel y ya sabéis la mezcla de alegría e ilusión que hacen estas cosas. Después de esa semana, decidimos irnos a la casa de la playa y oye hasta ahora. Ha sido un verano atípico, pero este año por circunstancias lo hemos podido hacer y hemos aprovechado, que a saber el año que viene lo que nos deparará.

A las vacaciones me fui sin báscula, así a las bravas. No he querido pesarme en ninguna farmacia ni nada porque ya se sabe, cada báscula es un mundo y basta que me diese más peso para que estuviese ya todos los días comiéndome la cabeza. Aunque reconozco que en más de una ocasión me agobiaba el que pudiese coger algún kilillo, con lo que me había costado perder los 7,500 kg que llevo, pero claro, ya se sabe que en las vacaciones algún que otro pecado cae y cuanto más días estás, más pecados se te ocurren.

El caso es, que cuando llegué a casa me enfrenté a esa momento en el que te subes al dichoso aparato, cierras los ojos, coges aire, te llenas de valor, abres los ojos y miras la pantallita. ¡¡Bien!! Peso como 600 gr menos que cuando me fui. No he podido tener mejor noticia. Con esto ya me conformo. No haber retrocedido en las cifras, para mi es un logro. Ahora toca de nuevo revisión con la endocrina y volver a coger algunas rutinas que he dejado un poco de lado, como es, la de comer pescado (no sabéis el esfuerzo que hago en este aspecto).

CONCLUSIONES DESPUÉS DE LAS VACACIONES

Después de esto, he sacado mis propias conclusiones y he visto algunos cambios en mi forma de alimentarme y lo mejor es que no ha sido un gran sacrificio. Os dejo algunas de ellas:

  • Ya se sabe que cuando se va a un hotel, el tema buffet normalmente nos vuelve locos. La endocrina insistió mucho en que me controlase y que no echase a perder lo ya avanzado por una semana de placer culinarios que solo me aportarían calorías. Pues la verdad, me he acordado mucho de mi endocrina y si otros años en el desayuno (por ejemplo) me volvía loca y cogía que si huevos o tortilla francesa, que si bollería, que si tostadas, que si café, etc … este año tengo que decir que me he sorprendido a mi misma. El desayuno ha constado de un café con leche, dos tostadas integrales pequeñas con jamón york y tomate y de fruta sandía, melón o kiwi. Los dulces eran porciones muy pequeñas y a veces si sentía necesidad, me cogía lo más pequeño que encontrase y con eso me queda satisfecha. Las comidas han sido menos abundantes que en otras ocasiones y aunque alguna croqueta (lo siento, me encantan!!) ha caído era en modo de excepción. Con todo esto quiero decir, que mi mentalidad ya no es como la de antes, en la que las vacaciones constaba de ponerse hasta el culo de comida, como si fuese el fin del mundo.
  • En la casa de la playa la cosa ha sido más sencilla porque además mi padre es diabético y las comidas que come son como las mías prácticamente por lo cual, en casa, pecados poco, pero ya se sabe, que si tenemos que ir a tal sitio a comernos una fritura, que si al otro a por una paella, que al de más allá a comernos esa pizza de la que nos acordamos todo el año…la verdad, no me he privado de ninguno de estos caprichos, pero lo he hecho con conocimiento. Por ejemplo, en la pizzería otro año me hubiese cogido una de esas pizzas que lleva nata o bechamel (que están muy buenas pero la verdad que al final te resultan pesadas) pues este año, la he cambiado por la vegetal que dicho sea de paso, estaba de muerte. Los helados todos pequeños en lugar de medianos( y no todos los días) y si en alguna ocasión los he podido consumir de yogur mucho mejor porque tienen muchas menos calorías. Con el resto de salidas, o compensaba en otras comidas o pedíamos raciones más pequeñas con las cuales sacias esa necesidad y no te quedas con hambre.
  • La mejor conclusión, es que no me ha costado llevar este ritmo en las comidas. Estoy bastante mentalizada. No puedo jugar con mi salud. La forma correcta de alimentarse es la que mi endocrina me está enseñando.Siento un nivel de compromiso también con vosotros y sé que esta vez es la definitiva. Me puedo dar un capricho de vez en cuando, pero lo que estoy haciendo no es una dieta, es un estilo de vida, lo que hace que también no me sienta tan presionada y la ansiedad desaparezca.

Volvemos a la carga y a las rutinas en todos los aspectos. Espero que de aquí a navidad, me quite esos 4 kilos que me quedan. La meta está cerca, sé que con un poco más de hincapié, llego al peso que desde hace dos años, sueño con llegar, porque una vez ya lo conseguí.

Y vuestro verano, ¿qué tal ha ido? ¿Habéis sobrevivido a todas las tentaciones?

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