¿Por qué regreso al endocrino?

Visitar al endocrino

Esta es (creo recordar) la tercera vez que regreso al endocrino. Más adelante os contaré como fueron mis anteriores experiencias (todas buenas la verdad). El caso que me sobran como 7 kg para ponerme en el peso pre-embarazo (es la meta que tengo ahora) y 12 kg para estar en el peso en el que yo me veía esplendida.

El ir a un endocrino sobre todo me gusta, porque te sientes como más acompañada en la dieta y solo por la vergüenza que te da, el pensar que vas a ir a la siguiente revisión y no has bajado peso, te lo tomas más en serio y cuando te apetece un dulce te viene a la mente la cara de tu endocrino diciéndote “te tienes que cuidar, vida sana…” es como las escenas de las series en las que en un hombro aparece el ángelito y en el otro el diablo. Digamos que el endocrino es esa parte buena que te lleva un poco por el buen camino.

En esta ocasión, por temas de cercanía a casa, he cambiado de endocrino. La primera impresión la verdad que ha sido bastante buena. Es una doctora que me hizo un historial bastante majo, donde me preguntó lo típico: fumas, bebés, embarazos, alergias, caso de infartos, caso de triglicéridos y azúcar en la familia, etc.

Me calculó el índice de masa corporal (IMC), afortunadamente solo tengo sobrepeso cuando en algunas ocasiones era obesa, así que estoy mejor que en otras ocasiones. Ya sabéis que el IMC tiene que estar entre los niveles que van del 19 al 25. Yo estoy en un 28,80. Tengo un largo camino. Por cierto, si tenéis curiosidad de saber cual es vuestro IMC, podéis calcularlo aquí.

Como curiosidad, mi cuello es un poco gordito y siempre, siempre, siempre que voy al endocrino me pregunta por el tema de tiroides. Siempre me mandan análisis y salgo victoriosa, todo perfecto. En esta ocasión, me preguntó si alguna vez me habían hecho una ecografía, la respuesta fue negativa así que dijo que para estar más seguros me la mandaría. El ecógrafo al verme, me dijo que estaba todo perfecto, nada de nódulos, por lo cual, que soy de cuello gordito, debe ser también herencia familiar.

Como no, me mandó unos análisis, los cuales ya he recogido. El nivel de triglicéridos en esta ocasión es de 438 mg/l, estoy en los niveles que se consideran altos. Aunque os parezca una barbaridad, tengo que deciros que yo como ya estoy acostumbrada, al recoger los resultados, me pareció hasta bien lo que me había dado ya que en algunas ocasiones los he tenido más altos.

En fin, que como tengo sobrepeso, me toca hacer dieta. Por experiencia anteriores, sé que con la dieta los conseguiré bajar, espero al menos bajarlos a la mitad, que según dice el endocrino, si me muevo en niveles de 200 mg/l me puedo dar por contenta no, sino por contentísima!!

Mañana voy al endocrino para que me diga que pautas debo seguir en esta ocasión. Así que ya os contaré.

A vosotros ¿os ha puesto algún endocrino a dieta? O ¿sois de los que no necesitáis a un policía detrás porque tenéis mucha fuerza de voluntad?

2 comentarios

  1. […] si, en mi primera visita a la endocrina, entre otras cosas me dio unos cuantos folios donde se daban consejos de cómo llevar dignamente una […]

  2. […] semana más de la dieta que he superado y como el que no quiere la cosa, hace ya tres semanas que fui al endocrino y salí desmoralizada con mis papeles de lo que podía comer y lo que no. A pesar de salir un poco […]

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